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Teatro aplicado a la educación – Parte 2

Siguiendo con la reflexión expresada en el post “Teatro aplicado a la Educación” del 06 de Enero me gustaría añadir una observación. El Teatro tiene una ventaja sobre todas las otras asignaturas y es que a la inmensa mayoría de los alumnos, para no hacer una generalización tan absoluta y aseverar que a la mayoría, les gusta. Inclusive a aquellos alumnos que son reticentes a participar, siempre de una forma u otra terminan haciéndolo y principalmente disfrutando de lo que hacen.

A lo largo del período escolar que va desde Inicial a Secundaria el interés por el Teatro y el Arte en general varía. No es difícil convencer a niños entre 3 y 7 años que se pongan actuar y crear personajes. Es prácticamente innato en ellos por lo tanto con mínimas y simples pautas ellos inmediatamente entran en el juego y sin darse cuenta ya están actuado y creando una historia. En ese sentido el Teatro le llega al niño de forma casi natural.

Cuando ya son niños entre 8 y 12 años podemos encontrar alumnos que no quieran o no les interesa participar de contar una historia, con personajes, etc; pero considero que es porque son más selectivos con las temáticas. Ellos ya saben perfectamente cuáles son los intereses que los entretienen entonces está en nosotros, los docentes, en planificar propuestas que sean del interés de ellos para sacar el mayor provecho de la actividad y del aprendizaje resultante. Cuando lo logramos la satisfacción es plena, porque los alumnos participan con mayor compromiso y serán ellos quienes finalmente guíen las actividades. A partir de los 13 años hasta los 16 años entra en consideración otros factores.

En Uruguay, sucede que cuanto mayor grado curricular, menor espacio para la creatividad. Es decir, cuánto más crece el alumno y avanza en su escolaridad, menores son las horas asignadas a las asignaturas referidas al Arte (Teatro, Música, Canto, Danza, Plástica) lo cual ineludiblemente el alumno adormece su capacidad lúdica y creadora dentro del aula. Por lo tanto, cuando un docente plantea realizar Arte, en cualquiera de sus disciplinas, se encuentra con una primera respuesta que es el rechazo.

Pero que es un rechazo a la desinhibición, un rechazo a exponerse frente a los compañeros, a “hacer el ridículo”, porque así lo manifiestan. Pero si como docentes logramos vencer esa primera barrera y demostrar que el aula es un ambiente de trabajo, respeto, confianza y diversión, puedo asegurarles que habrán conseguido el apoyo pleno de sus estudiantes y podrán imaginar y realizar proyectos en armonía. Porque una vez superadas las barreras y los miedos no hay lugar para otra cosa que no sea trabajar, divertirse y aprender.

admin

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